¿Scrum frustra y confunde?
Las personas que transitan la adopción de la cultura ágil con Scrum, suelen sentir un remolino de emociones propias de un proceso de cambio complejo; sin embargo, las emociones que he escuchado a las personas manifestar más comúnmente son frustración y confusión, expresadas a consecuencia de una variedad de hechos suscitados durante dicho proceso.
Estas emociones suelen ser más acentuadas cuando existe el sentimiento de imposición, derivado de la carencia de agentes de cambio que guíen a las personas en el proceso de adopción. Sumado a esto, algunas personas obvian que éste proceso de adopción debe ir acompañado de la inversión de tiempo en la lectura detallada de la guía scrum y de los valores y principios de la agilidad instrumentos de apoyo que con su lenguaje breve y sencillo nos invitan a una compresión profunda de esta nueva filosofía de trabajo.
En éste artículo, expongo mi mirada crítica hacia las organizaciones y compasiva hacia las personas que les corresponde vivir el proceso de adopción de Scrum, como consecuencia de una designación unilateral de roles clave en dicho proceso, pudiendo conllevarlas a experimentar el rechazo o fracaso de dicho proceso por parte de sus colaboradores e inclusive por parte de sus clientes.
De Líder Técnico a Scrum Master
Algunas organizaciones de software suelen designar a sus «Líderes Técnicos» como Scrum Master de manera unilateral, debido a que, entre otras cosas, interpretan al rol de Scrum Master como un escalafón laboral. Sin embargo, este rol propio de Scrum está lejos de corresponder a un escalafón, ya que la agilidad va intrínsecamente ligada a la eliminación de las jerarquías organizacionales como solían manejarse en el siglo XX y primer decenio del siglo XXI.
Éstas organizaciones no prevén los resultados contraproducentes de ésta designación o asociación forzada del rol Scrum Master, algunos de los cuales, en el peor de los casos, podrían ser:
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Clientes insatisfechos, que reniegan de la agilidad llevada a cabo por un proveedor que perciben como deficiente en la agregación de valor a su negocio.
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Afectación del desarrollo pleno del máximo potencial de la persona designada al rol, llevando su desempeño a un nivel mediocre.
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Pérdida de personas altamente calificadas con la incidencia directa en los proyectos en los que se encontraban involucradas, al sentirse avasalladas por nuevas responsabilidades para las cuales no se encontraba preparada.